LISTA DE PÁGINAS

Flumen

un día dejamos de querernos

lo hacemos de repente
sin un motivo claro

pareciera que la sombra de un gigante
se haya alzado a nuestra espalda
y que el campo se haya quedado mudo

que la ciudad es un quebradizo suspenso
donde se ha perdido el gusto
por la risa
y el juego

pero solo sabemos que un día
—por sorpresa—
también dejamos de reírnos

no sabemos bien
qué ha sido de nosotros
si fue la sombra de un gigante
o la amenaza de la ola
o la espuma que ciega
el pozo de los oídos
lo que hicieron que un día
dejáramos de hablarnos

nos volvimos oscuros
como niños de miedo

pero todo parece apuntar
que de seguir así los días

dejaremos de hablarnos
para siempre.