nada impide
que los que aman
mientan y digan
fuerte no haiku
que el viento
que enferma las hojas
deje pasar todo lo que somos
que al mirar las nubes
el gorjeo de los pájaros
diga fuerte no
haiku y sigan
su vuelo
como si nada
importase
y el tiempo no fuera
como hojas
caídas
sobre el suelo