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Miroslav Tichy

El pasado 12 de abril falleció en Kyjov, República Checa, Miroslav Tichy. Nacido en 1926 en la misma ciudad que le vio nacer, el interés que despertó su obra en la parte final de su vida niveló la balanza de una existencia que fue castigada por la persecución obsesiva que sufrió por parte del régimen comunista checo, así como de los intentos caritativos de las almas biempensantes o de los servicios sociales del mercadeo del arte, que en las últimas décadas había intentado «rescatarlo» de la vida que había escogido vivir y que servía, en cierta manera, de contrapeso normalizador al espacio en el que se había situado su obra en la Historia del Arte contemporánea.

Como artista ejemplar que fue, nada interesado en la farándula del mercado del arte ni en la fama, únicamente dedicado a captar la realidad que más le fascinaba por el objetivo de su desvencijada cámara, Miroslav Tichy es el contrapunto del este a los artistas del mundo occidental, coetáneos suyos en la década de los setenta y los ochenta del siglo XX, que como principal objetivo vital tenían el conseguir sobrevivir dignamente por medio del ejercicio de su talento artístico. No hay malo en ello, es cierto. Estos días he estado pensando en cómo la voluntad de escritura consiguió «salvar» a C. Bukowski de los malos vinos y la cerveza barata, para llevarlo al whisky escocés de quince años y a emborracharse en restaurantes elegantes rodeado de una cohorte de admiradores muy del gusto de esta época pop en la que vivimos, aunque nos pese.
En el fondo Bukowski se tomaba tan en serio su compromiso con la escritura como Miroslav con la fotografía: solo querían hacer lo que más les interesaba, aunque el primero prefirió el camino que el sueño americano le mostraba, mientras que Tichy, el nihilista social, antepuso su independencia vital y personal y prosiguió, obsesivo, su empeño en devolver las imágenes del presente a la categoría de pasado continuo en el que vivimos mediante su prodigiosa cámara fotográfica, suerte de máquina del tiempo.

Agradezco el post que la poeta mexicana Minerva Reynosa publicó en su blog hace cerca de un año: en él que se reproducían una pequeña fracción del documental de Buxbaum sobre Tichy que no conocía «Tarzán en la jubilación». Este documental, interesante como pocos para aproximarse al contraste entre repercusión de la obra de Tichy y la vida del mismo, está disponible en youtube, si el ejercicio de la protección de los derechos de autor no ha realizado su trabajo, así como numerosas entrevistas e imágenes de sus exposiciones.



Dentro de las numerosa bibliografía existente en la red sobre su obra, les recomiendo la breve aproximación que realiza Nicholas Forrest: A life less ordinary, que vincula de nuevo a Miroslav Tichy con Bukowski, y alejándonos un poco en el tiempo, con Benvenutto Cellini, otro artista de vida desmedida.